Cómplices

Advertencias y avisos

Querido lector, querida lectora a partir de este momento, Euritmia en la Red ha eliminado de sus contenidos la novela corta "Alas rotas", cuya primera versión fue escrita en el verano de 2003.
Como explico en el post correspondiente la razón se debe a que la editorial "La Esfera Cultural" ha decidido publicarla en papel.
Puede adquirirse si pulsáis en ESTE ENLACE

VERSIÓN EN AUDIO DE ALAS ROTAS

Introducción a la versión en Audio.

martes, 12 de octubre de 2010

Fin de Trayecto. Parte primera. Capítulo 12.

Jueves, veintiocho de julio de 1988.
Madrugada
.

Como siga a este ritmo, necesitaré las vacaciones para dormir. Es tal el estado de excitación que tengo, que no hago otra cosa que no sea llenar tus páginas, querido diario. Cada vez que la casa queda en silencio, es lo más práctico que se me ocurre. Lo único para lo que mi corazón tiene deseos. Es el mejor sedante que me queda. El único.
Mamá ha estado espléndida esta tarde. No sé cómo habremos dejado la economía familiar, pero todo sea por la causa. ¡Si ella supiera!
(En realidad no me lo quiero ni imaginar. Podría salir bastante damnificada).
Durante unos segundos, me han entrado remordimientos de conciencia. Pero, automáticamente, me han venido a la cabeza los motivos por los que me encuentro en esta situación, el estallido de la bofetada en mi rostro, el eco del insulto, y cualquier rubor por lo que haga ha huido despavorido. Me lo he tomado como cobro a cuenta por todo lo que sufriré.

No es la primera vez que lo escribo. Soy reiterativa, pero tengo la intuición, la terrible intuición, de que emprendo un camino sin retorno, y, además, este camino estará jalonado de grandes sufrimientos. Pero, por más que sufra, será difícil que lo pase peor. Creo, si soy razonable, que ese futuro de sufrimiento lo recorreré en solitario. Supongo que Joaquín me dejará. No aguantará los quince días. Pobrecito mío, le pido demasiado.

Mamá ha aceptado que lleve algún bikini, alguna minifalda, y algún vestido con escote pronunciado. Con insinuarle la ropa que llevaría Laura ha sido suficiente. Pero no ha dejado de reconvenirme.
— No te descuides, Mila. Unas vacaciones pueden ser peligrosas.
— Mamá, deja de pegarme la paliza. Si no voy sola. Voy con Laura y su familia. Ya te he demostrado que soy capaz de cuidarme—. La he mirado con intención —. Además, no estoy ahora para hombres.
— Menos mal que dices eso...Ves, lo mejor es obedecer a tus padres. Si no fueras tan cabezota, hija, nos habríamos ahorrado un disgusto...
La he mirado con ojos neutros, casi piscícolas. “Si tu supieras, dictadora. Si tú supieras la que te estoy jugando. Total, lo que más me apetece es hacerte daño, haceros daño a ti y al abuelo.... Aunque me pegue el bofetón yo también”, pensaba mientras colocaba una sonrisa inexpresiva y bobalicona, vacía y neutra, de cara a la galería, como las de papá.
Miro satisfecha al armario. Ahí están: dos vestidos, tres blusas, tres faldas, dos bañadores, unas zapatillas deportivas para el tenis, shorts, tres suéteres y un par de pantalones pitillo, que me quedan de fábula, marcando el contorno de la pierna. A Joaquín le encantarán. Eso, y algunas cosas de lo que tengo, que, según mamá, valen. Prepararé buena maleta. Sólo falta algo de ropa interior. Mañana la compraremos. No tendré libertad de elegir cosas atractivas; esperemos que Joaquín no sea exigente en esto. Aunque me imagino que intentará, quitármela, no que me quede con ella.

Parece que estoy preparando el ajuar antes de casarme. No sé qué sentirán las novias antes de la boda, pero no será muy distinto de lo que siento ahora. Sobre todo, la ilusión, por algo que empieza. Algo de lo eres la dueña, algo que no depende de lo que digan tus mayores. Como cuando el barco está definitivamente en alta mar, una vez abandonado el abrigo del puerto.
Me siento plena, optimista, llena de vitalidad, con ansias de que llegue el sábado y desaparecer de esta cárcel. Por fin, seré persona, y dejaré de ser borrega sin pensamiento, ni voluntad. Se acordarán.
Pocas horas me quedan de teatro. Hasta el abuelo ha repasado sus razones y me ha hecho asentir ante sus preguntas sobre quién tenía y quién no tenía razón la otra noche. Ha dicho, casi, las mismas palabras que mamá esta tarde. Ha recordado mi cabezotonería. Yo, mientras, ponía mirada vacuna, asnal; pero mi espíritu revoloteaba, golondrina fuera de estos muros odiados.

Espero no equivocarme con Joaquín, espero enamorarlo y salir adelante en nuestro destino, sino, no sé qué haré en este nido de víboras. O acaso, todo lo que está pasando en estos instantes, impide mi vuelta, pase lo que pase con Joaquín...
Todavía no sé dónde acabaremos. Tengo metido en mi cabeza que será en Madrid, pues allí es fácil diluirse y pasar desapercibidos. No será difícil que pasen once meses. Cuando tenga dieciocho años, no podrán hacer nada contra mí, al menos oficialmente.

Me he vuelto a probar el vestido rosa que me he comprado. Acabo de bailar un vals imaginario por la habitación, abrazada al recuerdo de Joaquín, que parecía tan real como cada tarde. Me he contemplado en el espejo oblongo del dormitorio; me queda estupendamente. Cuando me vista con él, o no llevo sujetador o tendré que comprar uno sin tirantes. Lo raro es que mamá no se haya dado cuenta. A Joaquín le gustará más que no lleve sujetador, así que no diré nada. No la líe a última hora y mamá lo descambie.

Estoy desnuda, completamente desnuda. Me he contemplado despacio. Me imagino lo que pensará Joaquín cuando me vea así. Supongo que vendrá a por mí. Espero que no sea muy doloroso, como dicen. Si es como cuenta Laura, debe ser un mal trago. Siento un fuego por dentro que me arde. Mi cabeza se viaja veloz a su cuerpo, intuido aún; recuerdo, como si fueran presente continuo, las caricias medio robadas. A mi mano no le queda más remedio que asentarse en mi pubis negro y rizado.
Debo acostarme. Si no, no dormiré nada. Necesito estar descansada en estos días.
(Continuará...)

11 comentarios:

Leonel dijo...

Lo he leìdo esta noche y he pasado a leerlo nuevamente ahora, y la impresión que tuve se repite, el resentimiento natural que siente Mila hacia su Madre y su Abuelo, no sólo le ha hecho madurar un carácter fuerte sino que la ha endurecido tanto que se comporta casi con la misma frialdad o crueldad calculada, comienzo preocuparme por lo que pueda ser capaz de hacer esta muchacha. En cada capítulo, tu novela se enriquece desde el punto de vista psicológico de los personajes.
Un abrazo.
Leo

Flamenco Rojo dijo...

Se presiente la tragedia...Esta chica se la está jugando, veremos por donde le sale.

En espera del siguiente...

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Leonel, Flamenco:
Es difícil hablar para mí, ya que sé hacia dónde vamos y todo lo que nos va a suceder. Ya sé que vengo avisando.
Quizá más adelante me echéis en cara tanto avisito...
Bueno el caso es que como se dice por aquí de padres gatos, hijos michinos. O más fácilmente, de tal palo tal astilla...

Es la consecuencia lógica, y es la responsabilidad de los padres y de las sociedades.

catherine dijo...

"parece que estoy preparando el ajuar" escribe Mila.
Me parece a mí que se está preparando una vida muy dura sin confianza en nadie, obteniendo lo que quiere con mentiras.
Me da mucho miedo (para ella) esta chica.

Ángeles Hernández dijo...

El engaño de los padres y abuelo, con falsa sumisión y riéndose sibilinamente por dentro es comprensible : "ji, ji, imbéciles, ya vereis" y sería gracioso si se jugara algo menos peligroso que su vida, su destino, su seguridad, su ética.

Pero ha llegado a un punto sin retorno en el que tanto le da preparar el ajar ilusionada, como
la reflexión de que le está pidiendo mucho a Joaquín y que supone que la dejará en menos de quince días.

Mientras tanto prefiere cerrar los ojos fantaseando con el vestido que va a llevar sin sujetador y que excitará más a Joaquín...

Me repito: tanta inteligencia y sensibilidad debería utilizarla para protegerse, si realmente su vida es tan odiosa.

Pero...quién esté libre de contradicciones y errores desastrosos que tire la primera piedra. Yo no. POr eso me da tanta pena y tanto miedo.

Ya me repito demasiado, que esto es una novela muy bien escrita en la que se cuentan cosas que pasan, aunque la distancia y los años me hagan , paradojicamente, implicarme y protestar.

Amando Carabias María dijo...

Ángeles, Ana J, Catherine:
Englobo en esta respuesta un poco vuestros comentarios.

Desde el encabezado del blog, se ve que la cosa no va a ser precisamente muy agradable. Digo en el primer párrafo del AVISO:

"Se trata de una novela dura y escabrosa, de tonos trágicos, que quizá no guste a muchos. Me he decidido a publicarla porque quienes hasta ahora la han leído piensan que es publicable, a pesar de su dureza y porque el escritor (o escribidor) muchas veces no puede impedir reflexionar sobre el mal que asola el mundo."

A uno le dan ganas, como dice Ana por ahí abajo de coger a Mila y zarandearla para ver si espabila.
Pero el escritor, dada la situación no le queda más remedio que acompañar su peripecia...

Pregunta absurda: ¿Cuántos jóvenes menores de edad, pero próximos a la mayoría de edad dejan sus casas por infinidad de motivos? ¿Qué vida les espera?

La realidad suele superar a la ficción, y hay noticias que han salido en la prensa (y que seguirán saliendo) que nos han impactado y nos seguirán impactando.

Mila es inteligente, pero es inexperta y tozuda, muy tozuda. Y eso le llevará a donde no se imagina, y a donde no quisiéramos que fuese.

Amando Carabias María dijo...

Ángeles:
El término gatita en boca de Joaquin, creo que no es la primera vez que aparece en este capítulo. Anteriormente ya lo ha usado. Es un modo cariñoso (de enamorados) que utiliza de dirigirse a Mila. Al usar ese apelativo, pretende calmar las cosas y que Mila no se le subleve.

Marina Fligueira dijo...

Comienzo aquí en este capítulo, pues los otros no los he leído. Pienso que no va a ser una tragedia, que todo pasará... a lo mejor sin pena ni gloria, o si, quizás con gloria. No me parece que Mila sea, o vaya a ser tan tonta! o tan ingenua como la pinta el excelente escritor. Me gusta la novela, me es fácil de leer.

Marina Fligueira dijo...

Solo decir que si he leído el primer capítulo. Seguiré leyendo los atrasados... pronto me pondré al día. Un beso y ser felices.

Amando Carabias María dijo...

Marina Fligueira:
Lamento contradecirte. Van a pasar muchas cosas, y muy pocas serán agradables.
Está avisado.

Ana J. dijo...

Poco más que añadir.
Esto está que arde.
Besos