Cómplices

Advertencias y avisos

Querido lector, querida lectora a partir de este momento, Euritmia en la Red ha eliminado de sus contenidos la novela corta "Alas rotas", cuya primera versión fue escrita en el verano de 2003.
Como explico en el post correspondiente la razón se debe a que la editorial "La Esfera Cultural" ha decidido publicarla en papel.
Puede adquirirse si pulsáis en ESTE ENLACE

VERSIÓN EN AUDIO DE ALAS ROTAS

Introducción a la versión en Audio.

sábado, 9 de octubre de 2010

Fin de Trayecto. Parte primera. Capítulo 11.

Miércoles, veintisiete de julio de 1988.
Mediodía.

El consejo familiar ha fallado positivamente para mis intereses. Mamá me ha dicho que esta tarde nos iremos de compras, “No puedes ir con la ropa que tienes”, ha remachado.
Me he mostrado más dócil que nunca y le he comentado que no era necesario, que total para quince días tengo ropa suficiente y que nos vamos a estar la mayoría del tiempo en la playa y jugando al tenis.
—Mila, te hace falta ropa y punto. ¿Entendido? ¡Qué chica, siempre llevando la contraria! O es que no ves lo que van a pensar los padres de Laura. Si vas, con todas las consecuencias, si no, te quedas en casa y en paz.
He sonreído, y me he sentido un poco víbora. En fin, qué se va a hacer. De padres gatos, hijos mininos.

En el primer hueco que he tenido, he llamado a Joaquín para resumirle el estado de la cuestión y he quedado para mañana, en principio, con él. Le he notado nervioso, como si le asustara la situación en que le meto.
—No seas tonto—, le he dicho. Con la voz lo más sensual que he podido imitar de las películas, y que he encontrado en mi registro, le he preguntado— ¿No te apetece estar quince días disfrutando de tu gatita?
Lo de gatita lo he dicho como si quisiera decir amante. ¿o es lo que realmente he dicho? He quedado en que el sábado deberíamos largarnos. Me ha dicho que no llevara mucho equipaje. Le he contestado que no me queda más remedio que cargar con bastante.
—Al fin y al cabo, me voy de vacaciones con Laura, o ¿se te ha olvidado bonito?
Nos hemos reído de buena gana. Se acercaba nuestra hora. Se acerca la hora definitiva de mi libertad.

(Continuará...)

8 comentarios:

Leonel dijo...

Amando, con esta entrada me has dejado deseando más, el dicho que dice(traduzco del italiano)"las cosas buenas se beben a sorbos pequeños" no queda bien con la literatura. Ahora me toca esperar hasta el martes.
Un abrazo para ti.
Leo

Amando Carabias María dijo...

Leonel:

Habrá que esperar hasta el martes, sí...
Empiezan a calentar motores, abróchense los cinturones de seguridad...

catherine dijo...

Refiriendome a los capítulos anteriores que no comenté me imagino al abuelo-general (generalísimo?) presidiendo el consejo de familia, consejo reducido a él mismo y su hija, el yerno siendo extra en el acto.
"¿Qué van a pensar?" me parece el estribillo de los dos jefes de esta familia.¡Qué no vayan a pensar que somos inferiores!
Me había equivocado un poco en mi comentario anterior, Joaquín es reticente al principio pero se deja convencer facílmente.
A mí esta entrada más corta me permite recapitular las anteriores y ponerme completamente al día aunque desde el principio retrates muy bien todos los personajes y el ambiente, no tan peculiar, de esta familia. Digo ambiente no tan peculiar pero me parece que sería más el ambiente de varias decenas de años antes; la familia se queda en los años de su esplendor.
Se calentan motores ¿hacia la libertad?. Voy a comprarme el cinturón adaptado a mi silla.
Lista.

Flamenco Rojo dijo...

Abrochados los tenemos...Curioso lo de la madre, como quiere aparentar más de lo que puede. En fin, esto se da con demasiada frecuencia en lo cotidiano.

Un abrazo amigo.

Isolda dijo...

Amando, estoy disfrutando como una niña...mala. (es broma)
Me encanta. Un beso muy fuerte.

Ángeles Hernández dijo...

Primera parte:
Madre que quiere quedar bien con los que tiene posibles para ir de vacaciones al Norte, es decir que piensa en su "fama de pudiente y cuidadora" en vez del disfrute de su hija. Normal en la señora que ya conocemos, y en muchas otras.

Segunda parte:
El chico nervioso (va con una menor y no es lo mismo un ligue que una responsabiidad) al que Mila convence usando artimañas de "femme fatale".

Incluso aunque el fin fuera conseguir la libertad y dejar de sufrir en un ambiente tancerrado ¿justifica los medios?.

Lo siento Amando, esta vez voy de "toca narices", por no decir otra cosa. Gatita...No le pega nada, aunque sea como broma recordando a la gata que la parió...

Ana J. dijo...

Es curioso cómo Mila quería que su madre le comprase ropa nueva para quedar bien ante la familia de Laura y su madre le quiere comprar ropa nueva... ¡para quedar bien ante la familia de Laura!
A lo mejor es que no son tan distintas Mila y su madre y por eso Mila siente tanto rechazo por ella, por eso ambas se enfrentan de una forma tan visceral.
Me parece un detalle muy interesante este espejo que pones ante Mila cada vez que ve a su madre, y viceversa.
Un abrazo grande

Marina Fligueira dijo...

Hola, ya estoy al día, éstos dos capítulos son más corto pero igualmente intresantes. Está también escrita, que me parece que estoy viendo el cuadro familiar y todas las escenas, mejor que una película.
En horabuena. Y mil besos.