Cómplices

Advertencias y avisos

Querido lector, querida lectora a partir de este momento, Euritmia en la Red ha eliminado de sus contenidos la novela corta "Alas rotas", cuya primera versión fue escrita en el verano de 2003.
Como explico en el post correspondiente la razón se debe a que la editorial "La Esfera Cultural" ha decidido publicarla en papel.
Puede adquirirse si pulsáis en ESTE ENLACE

VERSIÓN EN AUDIO DE ALAS ROTAS

Introducción a la versión en Audio.

martes, 8 de febrero de 2011

Fin de trayecto. Parte quinta. Capítulo 54

Viernes, cinco de mayo de 1989.
Media mañana.

Guerrear es una afición masculina. A mí, al menos, no me atrae. Me cansa pensar en ella. Sin embargo, me encuentro metida de lleno en una. Mejor dicho, soy uno de los contendientes. Es una guerra que no se ha declarado, que son las peores, pues mis únicas armas son la prudencia y la astucia Una guerra que tiene un objetivo simple: evitar que Milagros de Andrés Sebastián, Venus, yo, se aleje del radio de acción de Madelaine y Ricky, o sea, de Jazmín.
De momento, sólo controlan, no atacan, no presionan, por ahora; simplemente dejan que me mueva. Si hago algo que exceda de lo permitido, supongo que caerán como el águila sobre un conejo que comete la imprudencia de cruzar un amplio descampado.
Además, estoy avisada, y eso es de agradecer. Sé que en la casa todas saben lo que hago. En Jazmín, cada polvo con un cliente es controlado por los ojos de Madelaine ¿por los de Reme también?
Tengo sospechas al respecto.
Además, están los micrófonos ocultos dentro de la almohada, junto al bidé y en la puerta (Si algún día un cliente los descubre por casualidad, puede armarse un jaleo considerable. Hay algunos de cierto postín, y será difícil explicarlos que el motivo de la existencia de tales artilugios no obedece a un posible chantaje. Lo cierto es que ahora que lo pienso, no me importaría que sucediera). En la casa, salvo en mi habitación, siempre estoy acompañada. Por la calle Ricky, mejor dicho, alguno de sus hombres, “protege” mis días de asueto.
La semana pasada no he escrito nada, pues tengo miedo de que también me requisen este cuaderno diario. De hecho, lo correspondiente a estos momentos, está escrito en cuartillas sueltas que luego en la madrugada, pasaré en mi habitación. Mi dormitorio, mi celda más querida, allí es donde tengo la total seguridad de que nadie me ve. Saben que estoy y que estoy incomunicada. Para ellos es suficiente.
Triste destino el mío. Soy invisible para el mundo. En mi casa han debido olvidarse de mí. Y si no se han olvidado, darán cada vez por más improbable encontrarme. Supongo que, a medida que nos acercamos al catorce de julio, perderán los ánimos, pues mi mayoría de edad impedirá que continúe la búsqueda policial. No creo que ellos lo intenten. Sólo existo para mis secuestradores, y mi cuerpo (apetecible aún, creo) para algunos clientes, nada más. Para mí misma soy un fantasma errabundo entre el club y la casa; los jueves y viernes mi espectro deambula sin sentido por la realidad, para mí, sin embargo, igual de ficticia que lo otro.
He vuelto a la fonda donde estuve hace quince días. La dueña me ha mirado un tanto torvamente. Quizá intuye algo raro en que una jovencita de tez pálida y demacrada, demasiado delgada para su canon de belleza, aparezca por su establecimiento un jueves a mediodía y se largue un viernes por la tarde.
Me da lo mismo. No me preocupa. Si me niega el hospedaje, buscaré otro lugar. Si llama a la policía porque sospeche algo ilegal, casi sería de agradecer, aunque me temo que la mano de Ricky impediría cualquier otro movimiento, salvo impedirme, de nuevo las salidas.

Estas líneas las escribo sentada en la misma piedra junto a la que encontré el cadáver del pajarillo. No queda ni rastro, claro.
Cuando me he planteado las posibilidades que puedo escoger para mi huida, he encontrado con un imponderable: el dinero. Algo de lo que no he hablado. Simplemente contaba con ello, pero no es tan fácil, creo. El acuerdo que me unió a Jazmín fue verbal. Si en alguna ocasión viniera la policía a desmantelar el asunto (cosa imposible, claro), nosotras diremos que vamos por allí libremente, que nada nos ata al local. Las otras chicas cobran su parte en metálico semanalmente. Cada una sabe lo que hace con su dinero, punto.
Cuando Madelaine me contrató, es un decir, al ser yo menor de edad no pude abrir ninguna cuenta en la que yo fuera la única titular en ningún banco, por lo que me quedaban dos opciones, o tener en la habitación todo el dinero, o abrir una cuenta en la que algún adulto apareciera de titular conmigo. No se me ocurrió otra cosa que confiar en Madelaine, ¿qué podía hacer, fiarme de alguna de las chicas? No tenía más opción. Así que, cada semana le daba el dinero, salvo lo que pensaba gastar. Desde hace dos meses me lo quedo todo y lo guardo en una caja de caudales que compré y tengo en la habitación. Lo cierto, es que es una bobada, pues si me lo quieren quitar lo tienen muy fácil. Sin embargo, supongo que no podré disponer del resto, sin su autorización, hasta el famoso catorce julio. No sé si podré anular la cuenta. No sé si podré hacerme única titular, sin que se lo comuniquen a ella. En todo caso, cuando se entere del movimiento, será indudable que algo intento. No chistó cuando me quedé con todo el dinero. Cada semana me mira como una foca lánguida, pero no dice nada. Sospecho que tiene órdenes de Ricky de dejarme tranquila. Se trata de evitar problemas. Importa lo que importa. Lo demás, como diría él, son mariconadas de sentimentalismos que sólo traen problemas.

Nubes grises, panzudas, y grandes asoman por las crestas de las cumbres. Cambia el aire. Premonición de algo.
Tengo frío. Me vuelvo a la fonda.
Hoy estoy más triste que hace quince días. La melancolía me cubre, como un sudario al cadáver.


Continuará...

7 comentarios:

emejota dijo...

Lo confieso, hay algo que no entiendo desde el principio. Salvo que la pobre chavala no estuviera avisada o educada sobre "el mundo y sus peligros". Muy atrevida y si ha sido capaz de resistir la primera noche. Uff, no se. A mi geometría le cuesta entender su actitud en general ¿Estaré pasada de rosca? Un fuerte abrazo.

catherine dijo...

"Un fantasma errabundo... mi espectra deambula sin sentido... (un) cadáver"
Esto es el estado de ánimo de Mila de Andrés Sebastián, Venus. Ya no se siente esquizofrénica, con dos vidas. Se siente abandonada por todos.
Mucha triteza en este capítulo.

Amando Carabias María dijo...

Aquí llego para agradeceros vuestra fidelidad en el seguimiento de esta novela, que ha entrado en su recta final.
Vosotros mis fieles lectores y comentaristas (emejota, catherine, Isolda, Flamenco, Leo, Ana, Ángeles, Marina) estáis dando sentido a la lectura de la novela.
Sé, emejota que es difícil de justificar la actitud general de Mila, desde que abandonó su cárcel de Euritmia, pero, por menos, muchas mujeres han entrado en este mundo que lleva a la destrucción.
Repito, hemos entrado en la fase final. La resolución del 'argumento' está próxima. La resolución 'literaria' tardará un poco más -cosas de escritores-.
En total diecisite capítulos, hasta el 19 de marzo.
Un abrazo agradecido a todos, y también a quienes estén leyendo sin desvelar su presencia.

Leonel dijo...

Yo sigo impaciente, pero espero el final, es el unico modo de entender completamente los miedos del personaje Mila. Conozco personas que han vivido situaciones similares, y a veces, por dura que sea la fantasía, nunca supera la realidad, y el miedo de Mila es real, lo viven de verdad.
Ya comienzo a entrever los nubarrones en el fondo del camino, hubo demasiados días de calma.

Un abrazo, Amando.
Leo

Flamenco Rojo dijo...

Efectivamente Leo, la realidad supera en muchas ocasiones la ficción, por desgracia.

Noto que hace muchos capítulos que el autor de la novela ha tenido a bien no recordar el odio que la protagonista tenía sobre su familia… ¿Será una aproximación de Mila hacia la misma como final de su trayecto? Chi lo sa?...Amando lo sa.

Un abrazo sabiondo.

Marina Fligueira dijo...

Hola? Amando y demás contertulios.
Este es capítulo más, apenado como otros muchos que hemos leído.
Pero a pesar de eso, ella piensa- piensa con mas nitidez o eso me pareze.
Creo que con el tiempo aparecerá en su camino... un rayo de luz por donde pueda salir de semejante pesadilla.

Triste destino el mío, dice Mila. Soy invisible para el mundo.
En mi casa han debido olvidarse de mí.

Ya se olvidó de aquel rencor que sentía hacia su familia... sobre todo, hacia su madre, que Como bien dice Flamenco siempre acertado, será su aproximación de Mila hacia la misma, como final de su aventura que tanto la ha deshilachado.

Un abrazo para todos Vosotros. Ser muy felices.

Ángeles Hernández dijo...

Un mes escaso nos queda para llegar al desenlace de esta epopeya no deseada, pero temida y lógica.

Yo, que hace unos días dije que por qué no se escapaba, me respondo con un NO PUEDE. Además de las dificultades objetivas que conocemos, está la enfermedad -depresión, melancolía- que anula la capacidad de decidir y de luchar ( en la guerra ella sólo se defiende), que mata la esperanza y vuelve ciegos los ojos a la luz. La culpa que ahora arrastra, también resta energías y contribuye a esa baja autoestima que le hace considerarse menos que nada. Y si es menos que nada ¿para qué seguir?. De momento se deja marchitar esperando que un día le llegue el final.

Sus reflexiones inteligentes son pesimistas, cerradas a cualquier indicio de vida y de vitalidad.
Esa flor necesita agua que la riegue y un poquito de abono para alimentarse, ¿llegará a tener siquiera unas gotitas para reverdecer?.

Todos tuyos, esperamos Amando.

Un abrazo Á.