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Advertencias y avisos

Querido lector, querida lectora a partir de este momento, Euritmia en la Red ha eliminado de sus contenidos la novela corta "Alas rotas", cuya primera versión fue escrita en el verano de 2003.
Como explico en el post correspondiente la razón se debe a que la editorial "La Esfera Cultural" ha decidido publicarla en papel.
Puede adquirirse si pulsáis en ESTE ENLACE

VERSIÓN EN AUDIO DE ALAS ROTAS

Introducción a la versión en Audio.

viernes, 25 de marzo de 2011

Reflexiones

Una vez concluida la publicación de esta novela, quería hacer algunas consideraciones sobre ella y sobre el hecho de que haya sido editada por primera vez. Aunque haya sido en Internet, ya ha sido publicada, y está al alcance de cualquiera, aunque creo que puedo estar tranquilo.
Lo segundo, desde luego es agradecer a todos los lectores que han seguido con paciencia hasta el final, aún a pesar de que este formato no es el más adecuado para una novela. Ahora volveré sobre este asunto.
Lo tercero (y creo que el resto lo entenderá) es agradecer de un modo más especial aún a los lectores que, además, han tenido la tenacidad de comentar. Además con la suerte para mí de que muchos de ellos han sido fieles desde el primer capítulo hasta el último.
Decía que este formato, a mi modo de ver, no es el más adecuado para una novela. A pesar de que se trate de un formato muy viejo y muy usado a lo largo de la Literatura. Sólo varía el soporte, aunque sí hay algo muy importante y muy novedoso, la posibilidad de interactuar y de comentar en público. En realidad, este sistema no es muy diferente de los folletines o de las novelas por entregas, ni siquiera de los viejos seriales radiofónicos que han sido sustituidos por las series televisivas en cualquiera de sus subgéneros y calidades. Pero decía que no es el formato más adecuado para la novela, porque se impide el ritmo que el lector desea, y esto me parece fundamental, sobre todo en un texto tan extenso como éste.
Salvo en tres o cuatro ocasiones (y en la parte final) he usado de la división temporal que marca el propio diario, como extensión de cada capítulo. Esto podría salvar en algo lo que decía más arriba, pero aún así, hay lectores que, quizá necesitaban de más lectura, y otros que no tenían tiempo para tanta letra. Estoy convencido que esto es importante para que una historia llegue a los dominios del lector y resulte agradable. Al menos a mí me ocurre.
Pero es lo que realmente hay. Se podría publicar todo de golpe, no lo sé, o hacer que se editara todo seguido (eso seguro que sí se puede hacer) y que estuviera a disposición de los lectores para que manejaran la publicación como si ésta fuese la de un libro, leyendo cada uno según su disponibilidad, gusto o disgusto. Ahora mismo, de hecho, quien no haya leído la novela y lo desee hacer simplemente tiene que buscar el capítulo 1 y seguir hacia arriba hasta llegar al final.
En fin, creo que estoy llegando a la conclusión de que una novela tiene demasiados inconvenientes en Internet. Y esto lo escribo a pesar de lo satisfecho que estoy de lo obtenido con Oscurece en Edimburgo en el blog 7 plumas.
Otra de las cuestiones que no se me quería olvidar es un asunto que ha estado flotando desde casi el principio del texto: la verosimilitud de la reacción de Mila.
Siendo completamente sincero, esta cuestión es la segunda que más me ha preocupado de la novela desde que escribí su embrión en forma de cuento allá por el año 1979, creo.
En realidad la novela la escribí para explicar las razones que desembocan en tan cruel y horrendo desenlace. La primera versión del cuento (la escrita directamente pulsando las teclas de una Olivetti 34 color azul celeste), se corresponde con la parte protagonizada por el escritor, es decir la parte que comienza con la descripción de una tarde calor agobiante y el estruendo de cristales que despiertan del sopor al escritor. Y me salió en pocos días, muy pocos. Una vez acabado es cuando me pregunté qué razones podría haber para que una jovencita como aquella acabase con toda la familia y se suicidase. Pero lo dejé hasta muchísimos años después.
Pero esta novela ha tenido diversos avatares, hasta que en 2005, después de rescribirla casi entera otra vez, debido a las críticas tan demoledoras de Cristina Guerra, le di la versión que, con muy leves modificaciones –nada que afecte a su sustancia, por otra parte-, se ha publicado en el blog. Y a pesar de todo ello, para algunos las reacciones de Mila (o algunas reacciones de Mila) no se explican bien, parecen imposibles.
Quizá sea así, pero a medida que pasa el tiempo, a mí sólo se me hace difícil de entender la determinación en la escapada. Si somos capaces, como lectores, de justificar o dar por buenas sus razones, creo que todo lo demás guarda la mínima lógica deseable… siempre teniendo en cuenta que los seres humanos actuamos como actuamos, es decir que es imposible aplicar un patrón de comportamiento ante el mismo tipo de respuesta.
En uno de los comentarios de uno de los capítulos finales, Ángeles H. decía que ella sólo se explicaba la reacción de Mila desde una honda enfermedad que le había minado toda su mente. Estoy de acuerdo con ella, y ésta quizá, sea la razón por la que necesitaba tantas páginas: explicar o adivinar o indagar en el corazón de Mila para comprobar como se deslizaba en la pendiente que conduce hacia la locura.
Aún así, no pretendo convencer a nadie con este argumento –o con cualquier otro- simplemente me explico. Por desgracia estoy convencido de que esta invención mía, en alguna ocasión ha coincidido con la verdad, por muy cruenta que parezca en mi texto.
Ahora me tomaré un tiempo de silencio en el blog, pero creo que no será tan largo como el espacio que se produjo entre Mañana amanecerá y ésta. Pero conmigo nunca se sabe.

7 comentarios:

Flamenco Rojo dijo...

Estoy de acuerdo con el comentario de Ángeles en el último capítulo, que nada de lo que le pasó a Mila justifica la venganza contra su familia…También cuando comenta que esta historia nos puede abrir los ojos sobre otros crímenes que a veces no le encontramos explicación al no conocer las razones, según el asesino, que lo motivaron.

Hasta que nos acostumbremos sentiremos un vacio los martes, jueves y sábado al no encontrar al capítulo correspondiente de “Fin de trayecto”. Y como te dice Marina: “gracias por deleitarnos con tantas horas de trabajo y seguramente robadas al sueño”.

Un abrazo.

Isolda dijo...

Es cierto o que dices, Amando. Tras los "juguetes rotos" de hoy en día y los crímenes, que nos parecen incomprensibles: "era una pareja perfecta", tras cada uno de eestos dramas, digo se esconde siempre una infancia que no fue tal, o un desapego, un maltrato, falta de afecto, da igual... Emejota preguntaba en su blog hace poco si un asesino, nace o se hace.
No tengo dudas, se hace.

No extrañaríamos Euritmia si fuera porque un editor se hace con la novela o incluso alguien compra los derechos para libro electrónico.
Por lo pronto, gracias escribidor por todos estos capítulos.

Besos hasta el próximo escrito que se te ocurra.

Leonel Licea dijo...

He leìdo con mucho interés estas reflexiones, Amando, pero creo que no se deba buscar justificación para la venganza de Mila, a caso existe una justificación para asesinar un ser humano? acaso existe una justificación para la violencia cualquiera sea? He conocido chicas que se han prostituido porque obligadas, y otras porque no veían otra vía para salir de una situación económica asfixiante, no he conocido ninguna que se haya convertido en asesina, al contrario, con todas las chicas que he hablado, he encontrado siempre un gran sentimiento de culpa hacia ellas mismas, algunas han intentado terminar sus días, pero no han intentado nada contra los demás, esto pero no significa que no exista un motivo psicológico de fondo en el personaje de Mila.Muchas veces la violencia juvenil, sobre todo hoy, va buscada en un ambiente familiar hostil y poco comprensivo, y en esto Mila no ha sido beneficiada, su venganza cambió matices en la misma medida que el destaco familiar crecía y toco su culmine al sentirse violentada por su hermano. Repito, no justifico la violencia, pero en este caso, no me sorprende la dimensión de la venganza, al contrario me parece perfectamente construida a lo largo de la historia que nos has contado.
recuerdo siempre que por muy grande que sea la fantasía de un autor, la realidad siempre la supera.
Un abrazo fuerte para ti.
Leo

Ángeles Hernández dijo...

Como profesional de la salud y aficionada a conocer los motivos de las conductas ( adolescentes sobre todo) extremadamente destructivas, esta novela ha contribuido a profundizar en mis reflexiones.

Una obra de Rojas Marcos " Las semillas de la violencia" puede servir de base elemental en este asunto. Pero estoy también con Leonel en que cada persona es única y su respuesta a un mismo estimulo puede dar resultados muy diferentes.
No olvidemos tampoco la infancia precoz , la fase del "apego" en la que se cimentan gran parte de las reacciones afectivas.

Sin mas explicaciones que empiezan a caer en pedantería : gracias Amando y a los fijos que nos hemos venido arriesgando a opinar tres veces por semana.
Os echare de menos . Un fuerte abrazo. A.

emejota dijo...

Ya conoces mi precaria situación internetera, pero no querría irme sin confirmar lo que dice Angeles, algo parecido me parece haber comentado.
Te invito a que hagas una correlación entre cada una de las versiones y/o diferencias con los distintos momentos que estabas pasando en tu vida. A modo de juego, a modo de paralelismo, a veces funciona pero no siempre y no a todos. Solo es una sugerencia de algo que a mi me ha funcionado. Un fuerte abrazo extendido.

catherine dijo...

Lo que quiero poner de relieve ahora que Fin de trayecto se acabó es como Amando, el autor, ha escrito un relato bien documentado, poniendose en la piel de Mila/Venus y construyendo esta terrible venganza al largo de la historia como lo recalca Leonel.
Los versos de Pablo Neruda "todo en ti fue naufragio" me alertarón pero dicen también "como un vaso albergaste la infinita ternura" y no lo olvido a pesar del final dramático.

La Esfera dijo...

¿Por qué hacemos lo que hacemos y sentimos lo que sentimos? Un misterio.
Creo que Leonel y Ángeles llevan mucha razón en sus conclusiones.
Sin embargo, no puedo dejar de preguntarme por qué Mila es incapaz de salvar de su ira a nadie de su familia. Esa frialdad es un rasgo psicopático, puede que la misma Mila sea una psicópata. O una adolescente con los sentimientos exacerbados y llevados al límite.
¡Qué más da!
La cuestión es que es una novela impresionante, una historia que jamás se va a apartar de mi memoria.
Besos