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Advertencias y avisos

Querido lector, querida lectora a partir de este momento, Euritmia en la Red ha eliminado de sus contenidos la novela corta "Alas rotas", cuya primera versión fue escrita en el verano de 2003.
Como explico en el post correspondiente la razón se debe a que la editorial "La Esfera Cultural" ha decidido publicarla en papel.
Puede adquirirse si pulsáis en ESTE ENLACE

VERSIÓN EN AUDIO DE ALAS ROTAS

Introducción a la versión en Audio.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Fin de Trayecto. Parte primera. Capítulo 05

Viernes, veintidós de julio de 1988.
Principio de la tarde.

Acaba de terminar la etapa del Tour. Parece imposible que se le escape a Pedro Delgado. La cosa toma ribetes de gesta histórica, hasta los telediarios (fuera de los espacios reservados al deporte) hablan de la actuación del ciclista como si fuera el nuevo héroe a nacional. Incluso con el suspense añadido del dopaje que, al final, parece que no ha sido. El supuesto dopaje se ha tomado, incluso por los políticos, como si toda la nación hubiera sido ultrajada por los franceses. Franceses tenían que ser.
Lo he comparado con los caballeros medievales, o con un héroe mitológico que ha luchado contra el dios del tiempo, Cronos, y contra otras criaturas semi divinas como los titanes, y contra la diosa Ceres, que, como representante del mal, ha urdido el satánico plan del posible dopaje con la probenecida. (¡Hasta me he enterado del nombre de la sustancia!). Al final vencerá. Eso sí, no va a ser una victoria normal. Creo que se podría escribir algo sobre ello, aunque haría falta un Homero moderno para hacerlo como se merece. En Euritmia no se habla ya de otra cosa.
Hasta yo misma, que hace un par de días escribí lo que escribí sobre el deporte, si he abandonado el diario por la tarde es porque he estado pendiente de las etapas del Tour, y eso que Perico ha demostrado una superioridad insultante sobre sus competidores. Y eso que me perdí la etapa del Alpe d’Huez, que fue el día de mi cumpleaños. Allí se vistió de amarillo.
El domingo va a ser un día de afirmación nacional, estoy segura.

Joaquín está emocionado con la hazaña del segoviano. El otro día me contó, que escuchó a un locutor de radio muy famoso que tiene un programa nocturno de deportes a las doce de la noche; ha prometido que lo va a dejar de escuchar. Y me ha dicho que como lo pille en la ciudad, como se le ocurra venir a algo, se la va a preparar. Le ha llamado de todo, menos guapo.

Joaquín tiene reacciones primarias en ocasiones. He procurado calmarlo. Supongo que su trabajo, lo pronto que dejó los estudios, le hace ser demasiado impulsivo, o demasiado poco racional, a veces.


Sábado, veintitrés de julio de 1988.
Madrugada.

Esta noche nos hemos despistado. Lo estábamos pasando tan bien en el parque que, ni él ni yo, nos hemos fijado en la hora. Cuando me he querido mirar la muñeca, eran las doce y veinte. Me he puesto histérica. No se me olvidará nunca.
He chillado como si me violaran, o si me quisieran matar. Pobre Joaquín, se ha asustado.
— Vamos, corre, Joaquín, que son casi las doce y media. ¡Venga, déjame ya de sobar!
— Vale, vale...
Le ha fastidiado. Esta noche le había dejado que avanzara un poco más y aprovechaba el momento, pero ciertamente, eso no me importa casi nada. Se trata de mantener el deseo y, a la vez, de tenerle atado corto. Solo lo que cuesta se aprecia. Tiene que aprender. Mientras me abrochaba la blusa he seguido apresurándole.
— Venga, Joaquín, corre, ya verás la que me cae.
— Pues diles que se te ha parado el reloj. Mejor diles que se te ha retrasado. Cuando llegues, lo pones en menos cinco y te haces la sueca.
— Ya sabes que no me gusta mentir.
—¡Coño, Mila, que no es para tanto! Además, con todo que has mentido, ¿qué importa una más?
Así lo he hecho, pues tenía razón. No me gusta mentir..., pero llevo mintiendo tanto. Antes de llegar al portal, no, antes de atravesar la verja del jardín he retrasado el reloj y lo he puesto en las doce menos cinco. Creo que me he puesto colorada. En ese momento me hubiera gustado ser una de esas actrices que aparentan cualquier cosa para sacar adelante la situación.
Efectivamente, mi madre me estaba esperando con cara de yogur agriado.
— Te dijimos que tenías que volver a las doce. Son más de las doce y media.
He puesto cara de oveja pastando, o eso he intentado.
— Imposible, mamá, van a dar las doce en un par de minutos.
— Mira hija, ese truco es muy viejo. Ahí tienes el reloj de la sala. Para que veas que no te engaño.
— Pues mira la hora que tiene el mío.
Seguí aferrada a mi historia, a pesar de que había pillado la mentira.
— Mila, es la última vez. Como te vuelvas a retrasar, se acabaron las salidas más allá de las diez y media, ¿entendido?

Esta vez me he salvado. Además, con el rollo de la hora no me han preguntado dónde he estado, ni qué he hecho... No había pensado nada.
Tengo que tener más cuidado...
Aunque, a veces pienso, que tanto cuidado lo único que me traerá, es que Joaquín se canse. Al fin y al cabo, él está harto de estar con chicas que no se hacían tantos remilgos, ni le planteaban tantos problemas...
Si se quiere, ha de ser con todas las consecuencias...

Esta noche vamos a pasar verdadero calor.

Joaquín, ten paciencia, todo llega, no te preocupes. Sé que tienes ansias por poseerme. Empiezo a estar enamorada de ti, y cada minuto que pasa me importa menos lo que el universo diga de nuestra relación, pero ten paciencia. Han sido tantos años de pensar de una manera, que no puedo cambiar de la noche a la mañana. Confórmate con días como hoy. Ante las estrellas, que nos sonríen temblando, te juro que, si quieres, serás el primer hombre de mi vida, ése que me hará mujer de veras.
¡No sabes, Joaquín, amor mío, cómo me gustaría tenerte aquí a mi lado! Contemplarte entero, sentir cómo me recorres de arriba abajo y me subes a lo más alto del cielo. Pero ahora es imposible.
¡Cómo me gustaría, por lo menos, soñar contigo esta noche! ¡Cómo me gustaría que el mundo supiera de esto que sienten nuestros corazones...!
Continuará...

11 comentarios:

Ana J. dijo...

Perico Delgado!!! Qué buenos recuerdos!!!
Me ha encantado, le da un buen toque de realismo a la historia.
Estupendo.
Un abrazo

Amando Carabias María dijo...

Ana J:
Para darle un toque de verismo al relato tenía dos opciones, dos hehcos que hubieran trascendido a los jóvenes de aquel verano de 1988. Por un lado estuvieron las olimpiadas de Seúl, justo las previas a las de Barcelona, pero, aunque el deporte español comenzó a despegar, no lo hizo con deteminación.
Sin embargo lo de Perico fue espectacular... Ahora no nos damos cuenta, y ojalá tardemos mucho en darnos cuenta, pero a pesar de los grandes ciclistar que había dado España, salvo Ocaña (aquí hay un error que no se me escapa a mí, sino que es a propósito, porque más de un periodista lo dijo entonces)desde Bahamontes nadie había hecho una gesta así...
Eran aquellos días en que el bueno de Pedro Delgado robó tantas siestas... Y bueno, es segoviano, qué le vamoa a hacer.
Otro tipo de noticias que están en las hemerotecas quizá a un joven de 1988 le interesaban menos.

Ángeles Hernández dijo...

¡Vaya que si me acuerdo de Perico Delgado en ese tour! y qué disgusto con el dopaje, yo creo que hasta lloré...

Muy lograda la tensión erótica de la pareja. Ella lo dice todo, no en vano es la autora del texto: "hay que mantenere el deseo, atar corto",tanto deseo que se les va la hora...
Luego en casa recapacita, "claro, otras no son tan remilgadas pero yo necesito tiempo", ya cambia el lenguaje y no usa tanta estrategia,
para al fin, entregarse completamente con sus fantasías.

Me preguntó qué pensará él. En el 88 ya se había superado en España a represión que a algunos les (nos ) tocó vivir. Pero Mila sólo tiene 17 años, está enamorada parece pero ¿y él?. Tiene fama de ligón, ¿qué hace después de las 12.
.......................

"Yo no digo mentiras". Cuando su vida es toda una mentira. Curiosa forma de diferenciar la mentira ESENCIAL necesaria para vivir, de la SUPERFLUA y evitable.

Seguimos leyéndote Amando.

emejota dijo...

Aquí me tienes disfrutando. Es que los padres de antes eran la.... menos yo, que nunca puse límites a la hora de llegar a casa, aunque los pusiera de otra manera mas sutil. Ja,ja.
Por cierto, que recuerdo mejor que nada las hazañas de Bahamontes. Un abrazo extensivo.

Leonel dijo...

Me gusta este modo de contar la historia, Amando, esa confidencia entre la protagonista y el diario hace que fluya la narración y cuando interrumpes el capitulo, parece que no has leìdo suficiente.
Encuentro interesantísima la parte del tour de france, sigo los deportes, pero en esos años, en Cuba, las noticas se limitaban a los deportes nacionales y los resultados de las olimpiadas, así que todas las informaciones que dejas para mi son novedades.
Regresaré en el próximo capítulo.
Un abrazo.
Leo

Amando Carabias María dijo...

Ángeles Hernández:
Ahora voy a decir cosas qque me sonrojan decir, debido a tu profesión. Entonces no lo sabíamos o entonces lo empezamos a saber. El deporte de alta competición es tremendamente peligroso para ciertos aspectos de la salud. Los deportistas de élite somenten su organismo a esfuerzos límite que les provocan estados a veces carenciales y que supone llevar a la máquinaria del cuerpo a situaciones en las que necesita algo más. Estamos en el límite de lo posible y de lo imposible. Se dijo (bien que me lo aprendí) que el problema de la probenecida no era la propia sustancia como tal, sino que sus componentes 'podrían' enmascarar la acción de otras 'sustancias', éstas sí, potenciadoras o revitalizadoras.
¿Pasó, no pasó, qué pasó? Estoy seguro de que si hubiera habido el más mínimo resquicio para la sanción, se hubieran fulminado al bueno de Perico.
Otro problema fue el uso que 'el periodista' hizo de todo esto. El problema venía de atrás. Perico se había ido al PDM holandés, que no disputaba la Vuelta a España, y este periodista, acababa de meterse en la organización de la carrera. Que Perico no corriera la Vuelta era un mazazo para la organización (en el sentido económico). De aquellos polvos...

Creo que habrá nada más que otra referencia a este tipo de noticias.
En poco tiempo (relativamente) la propia historia de Mila será tan trascendental para ella que todo lo que ocurra en el mundo le será indiferente.

Amando Carabias María dijo...

emejota:
Es que los padres de antes..., y algunos de ahora.
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, se dice y digo en el encabezado que presidirá este blog hasta que la publicación de esta novela sea sustituida por otra, y esto ya veremos cuando sucede. Sin embargo este hecho (la intransigencia de los padres) ha sido el detonante o el marco en el que se han desarrollado algunas obras creativas del ser humano. No cito ninguna, aunque me imagino que unas cuantas estarán en vuestas cabezas.
Pudiera parecer que se trata de asuntos de épocas muy, muy pretéritas, y quizá sea así, pero aún restan y en 1988 restaban demasiadas convicciones sobre este asunto.
Que derivaran o no, en todos los acontecimientos que irán desencadenándose hasta el final de la novela, gracias a Dios, no debió ser frecuente, pero acaso más de una vida (y de una muerte) no estén muy lejanas a todo esto que poco a poco irá saliendo a la luz.

Amando Carabias María dijo...

Leonel:
De nuevo, porque así lo desea la interesada, te envío un afectuoso beso de parte de Isolda quien, como ya te dije en tu blog, anda por estas tierras castellanas, junto con otras amigas, disfrutando del Hay Festival.

Gracias por tus palabras. La división de capítulos, que es una exigencia de la propia esencia de los blogs, en esta novela en concreto, es muy artificial. La veradadera dimensión sería por partes, ya digo seis partes y un epílogo. Pero si lo hiciera así, probablemente las consecuencias serían terribles. He optado, pues, porque cada entrada se corresponda con un día del diario de Mila, salvo en los casos en que una de las entradas (como la primera de hoy) sea muy breve o, como sucedió en el capítulo 01, sea excesiva.
Cuando el diario se acabe, creo que en sexta parte, los cortes eran más complicados aún, y todavía no estoy muy seguro de que sean los más adecuados, pero en fin, ya será tan al final, que supongo que sólo lo leeré yo, para entonces me habréis odiado. :)
Por desgracia, no habrá, como acabo de decir más arriba, demasiadas informaciones periódisticas.
Habrá una, pero será pura ficción..., creo.

Leonel dijo...

NO creo que serás el único que quedará para leer el final, soy tan obstinado que, cuando empiezo a leer algo, no lo abandono hasta que no termino la última página. Así que nos tendremos compañía.
Saluda Isolda de parte mía, recuérdale que debe divertirse también por mí.
Saludos.
Leo

Flamenco Rojo dijo...

Tan jugosos han sido hoy el capítulo como los comentarios…Yo también fui de los que me perdí siestas por Perico Delgado. Quedamos a la espera de la próxima entrega.

Un abrazo.

Marina Fligueira dijo...

Bonita forma que narrar este capítulo.
Quien no recuerda la fascinates carreras de Perico Delgado, medio vecindario en nuestra casa frente a la televisión. Ya ha llovido... !Hata la proxima!