Cómplices

Advertencias y avisos

Querido lector, querida lectora a partir de este momento, Euritmia en la Red ha eliminado de sus contenidos la novela corta "Alas rotas", cuya primera versión fue escrita en el verano de 2003.
Como explico en el post correspondiente la razón se debe a que la editorial "La Esfera Cultural" ha decidido publicarla en papel.
Puede adquirirse si pulsáis en ESTE ENLACE

VERSIÓN EN AUDIO DE ALAS ROTAS

Introducción a la versión en Audio.

domingo, 22 de noviembre de 2009

MAÑANA AMANECERÁ (XV)

En el banco la actividad era inusitada.
Cuando entré, me encontré con que los guardias civiles, tenían la radio pegada a los oídos, y las armas reglamentarias dispuestas. Eso se nota rápidamente. No hace falta más que mirar la tensión en sus rostros, la mirada más despierta que la de un perro perdiguero al acecho, la postura de las manos sobre el subfusil...
Me acerqué a ellos, '¿Dicen algo nuevo?', 'Escucha'.
El ejército aliado informa que tiene controlado todo el área de la República Democrática de Alemania. Tras una jornada de intensas y duras luchas, no ha tenido más remedio que utilizar armas nucleares. Lamenta, por este conducto, el daño que pueda haber causado a inocentes, pero la situación lo exigía. Por fin, y tras tantos años, comienza la liberación para los pueblos que fueron tomados por las hordas comunistas...

Me salió de dentro, 'Serán hijos de puta... Sacan las armas nucleares como el que saca un cigarrillo... Si es que no pueden dejar de ser unos cowboys', '¿Qué va a quedar de nosotros?' Después de un silencio teñido de impotencia, me preguntaron, supongo que por volver a lo próximo, a lo que no mataba, '¿Para qué has venido?' Me encogí de hombros, estaba abrumado, 'Tendré que trabajar, aunque sea hacer acto de presencia'. Señalaron a los empleados, 'Pues vas listo. Tienen orden de que todas las sucursales del Banco permanezcan abiertas. Así que...'
Llegaron las mujeres, que estaban todavía más asustadas que nosotros, 'Buenas tardes'. Miraron al frente y quedaron extrañadas, '¿Por qué están trabajando?', 'Tienen que tener todo en orden, por si hiciera falta cualquier cosa', 'Yo que sé... Ha venido un despacho de Madrid, y aquí está todo el mundo a tope', 'Bueno, ya lo veis'.
La señora Primi, que había perdido su bondadosa sonrisa preguntó, '¿Y para quién van a contar los billetes?' Me uní a su pensamiento, 'Esto es de locos'.
El director de la sucursal con aspecto agobiado y tenso apareció en el patio. Él que no tenía subfusil entre las manos, es como si lo llevara en la mirada, dispuesto a cualquier cosa con tal de salir vivo de aquella. A penas le había tratado.
El primer día en que trabajé en la sucursal, muy educadamente, se acercó hasta mí para conocerme y ofrecerme su total colaboración en lo que me hiciera falta. Después tuvimos poco contacto, o ninguno. Saludó a los presentes, la señora Carmen, como encargada de la limpieza, se hizo, de inmediato, portavoz del grupo, 'Buenas tardes, don Mateo'. Casi sin mirarnos, se le notaba muy nervioso, se dirigió a nosotros, 'Oigan, esta tarde se pueden ir porque vamos a estar trabajando; mañana tampoco vengan; y pasado mañana, bueno, si es que todavía no ha pasado algo peor, se pueden pasar por aquí, seguro que tendrán mucho trabajo... o eso espero'.

Pronunció de tal modo las tres últimas palabras, que sentí un escalofrío intenso. Hasta ese momento, nadie tan cercano a mí había certificado la desesperanza que nos agobiaba a todos. Una desesperanza que se parecía en todo a la desesperación, para qué vamos a engañarnos.
Ahora pasados los años, es como si aquellas palabras, o las que verdaderamente emitiera, suenan, me suenan, de otro modo, acaso con menos aristas de sangre que en aquel momento, como difuminadas, pero en ese preciso instante de la tarde helada, fueron como una daga que se introdujo en mi mente, de la que brotó algo muy semejante al pánico.

Se oyó un teléfono. Casi al instante una voz preguntó, '¿Ha venido la señora Carmen?' La aludida palideció y se acercó. Nos quedamos mirándonos asustados. Aquel día nos asustaba cualquier cosa. La señora Carmen volvió donde estábamos, 'Era la Dioni'.
La señora Dioni era la cuñada del hermano del dueño de la empresa que tenía la contrata de la limpieza. O sea, la sucursal de la empresa de la limpieza en Euritmia. Fue quien me contrató, y quien nos pagaba, en metálico, religiosamente, cada final de mes.
Leo preguntó, '¿Qué quiere?', 'Dice que la esperemos, que viene a hacernos la liquidación, que se lo han dicho desde Madrid, por si pasara algo'. 'Si pasa algo, nos quedamos sin trabajo'. 'Si pasa algo, nos vamos a quedar sin nada, así que mejor no protestar'. 'Total, nos va a dar igual'. Como una ráfaga traviesa, me cruzó el pensamiento de que, al menos, podría acudir al Tribunal del Señor sin deudas pendientes con sus trabajadores.
La señora Carmen se dirigió al director que aún estaba por allí, 'Don Mateo, que me ha llamado la Dioni, que quiere hablar con usted, que le trae una carta, o un telegrama, o una nota, no me he enterado muy bien, del jefe de nuestra empresa'. Con un gesto de impotencia, el director de la sucursal contestó, 'Cuando llegue, que pase al despacho'.
Me preguntaba para qué iba a querer el dinero si al día siguiente podía estar muerto. Me lo preguntaba con claridad etílica. Me senté a fumarme un cigarro. Cuando la primera bocanada templó mi garganta, también pensé que después del recital no pasaría nada, que quizá pudiera verla, que a lo mejor podría invitarla a algo más sustancioso que un café con leche o un cubata bien cargado. En realidad pensé otras cosas....
Iba vestido de negro, ya que cuando actuaba en un recital en invierno usaba ropa de ese color, '¿Ya estás de luto?', 'No estoy para chistes', 'Qué sensible, chaval, sólo quería alegrar un poco el patio', 'Perdona, pero con el día que llevo...', 'Anda, y los demás, mira éste', 'Sí, claro'. Callé una vez más y me metí en mis cosas. La noticia de la utilización de las armas nucleares tan cerca de nosotros, en Alemania, me había hecho daño. Era como si el otro lado de la pinza carnívora se hubiera puesto también en marcha. Primero Rota, ahí mismo, ahora Alemania. Sentía el aliento de la bestia junto a mi nuca, como quien dice. El nerviosismo se me acumulaba.
De pronto, pasó un avión por encima de nuestras cabezas, todas las máquinas quedaron paradas por unos segundos. Cuando el ruido se extinguió, los empleados comenzaron a teclear con una furia extraña, pero al mismo tiempo ancestral. No sé si querían demostrar que estaban vivos, o que aquello no iba con sus personas. Todos se lo agradecimos inconscientemente. Era mucho más agradable ese jaleo que el sonido del peligro zumbando por nuestro corazones.
Se oyó otra voz que no identifiqué, confusamente pensé en la voz del oráculo, 'Por favor, escuchen lo que dice la radio'. Todo el mundo paró de nuevo. Supuse que toda la jornada había sido un constante parar y arrancar de nuevo.

Ante los terribles sucesos acaecidos en la República Federal Alemana y en la República Democrática Alemana, y de los que no se han tenido conocimiento hasta hace unos cuarenta y cinco minutos, el gobierno del Reino de España, de forma unilateral, proclama su neutralidad en esta conflagración. Anula, por este comunicado, de forma expresa su anterior declaración de unirse al Organización Naciones del Atlántico Norte y entrar en guerra contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas el Pacto de Varsovia. Asimismo, y como garante de la integridad territorial del Estado, y de sus personas, anuncia que ya le ha sido comunicado al gobierno de los Estados Unidos de América que dispone de un plazo de setenta y dos horas para abandonar sus bases militares en territorio español. Si este plazo no fuera respetado, el gobierno español, a la cabeza del pueblo, tomará las medidas que se estimen más eficaces, en orden a la protección de las vidas y las propiedades. Desde este mismo momento, cualquier avión no autorizado que sobrevuele el espacio aéreo español podrá ser derribado por nuestras Fuerzas Armadas. Del mismo modo, se actuará con cualquier tipo de embarcación que surque aguas territoriales españolas sin la debida autorización e identificación. En orden a facilitar la evacuación de los bienes y personas estadounidenses del suelo español, por el espacio de tiempo antes indicado, se cerrarán todos los pasillos aéreos para que estos sean usados exclusivamente por los americanos. El gobierno español, manifiesta su más enérgica protesta ante el giro de los acontecimientos, sobre todo, por el uso indiscriminado de las armas nucleares que pueden concluir con la vida en este Planeta. Desde la neutralidad ya proclamada, ofrece todos sus esfuerzos diplomáticos que lleven la vuelta de la paz.
Seguiremos informando.
Sentí alivio, 'No sé cómo podremos ser neutrales, pero me gusta', 'Anda que los gaditanos se van a poner contentos'. Seguí pensando en voz alta, claro que lo sentía por los gaditanos, pero me preocupaba más el futuro, 'Ahora nos queda una esperanza un poco mayor'. De nuevo, una pregunta en la que latía el miedo, '¿Y si los yanquis no se largan?' Di mi opinión, 'Se supone que tendríamos que echarlos, ¿no?, así que adiós bases. No es que nosotros nos aliemos a los rusos, sino que se abrirá otro frente distinto, y ahí, a lo mejor entra en juego Hispanoamérica; Seguro que Cuba nos apoya, y eso que ellos también lo tienen complicado; así que si no se va se abre otra danza y seguro que a los yanquis no les interesa tantos bailes'.
Parecía que el humor me volvía, pero era una tapadera. Intuía que si los yanquis no se largaban me tocaría adelantar mi hora de entrar en el ejército. Sólo me faltaban once meses para entrar en la Caja de Reclutamiento... En ese caso a quien realmente le tocaría bailar sería a mí.
Llegó la señora Dioni a pagarnos. Cobré un cheque al portador que podían librarme en el mismo Banco. Setenta y siete mil trescientas cincuenta y cuatro pesetas, que no dudé hacer efectivas en ese preciso momento. Me disponía a volver a casa, cuando subieron el volumen del aparato de radio. Aquello era velocidad, sí señor.
El Gobierno de los Estados Unidos de América, lamenta profundamente la actitud del Gobierno de España. Pero, para evitar males mayores, acepta las exigencias españolas, en espera de que esta decisión contribuya a bajar la tensión en la zona. No obstante, califica de apresurada la resolución hispana y aboga por la inmediata reapertura del diálogo, en aras a evitar la extensión de la ideología marxista. Una vez que las tropas norteamericanas hayan abandonado el territorio patrio, será el Ejército español quien tome posesión de las bases militares. Los ejércitos de tierra, mar y aire continúan en estado de máxima alerta. Se mantiene el toque de queda.
Seguiremos informando.
Salí corriendo. De nuevo, me sentía contento. Aunque tanta tensión acumulada afectaba a mi equilibrio emocional. No sabía cómo iba a acabar ni aquello, ni yo mismo.

8 comentarios:

Flamenco Rojo dijo...

El primer día que conocí a Mary (Nov.1974) iba tb de negro. Solía vestir así…votos negros, vaqueros negros, chaleco de cuello vuelto negro y un chubasquero (de los que tenían en el pecho un bolsillo horizontal como una mamá canguro) negro por supuesto. Pelo largo…yo no sé que vio en mí pq debía parecer un fantasma. Con mi madre una guerra diaria por la vestimenta.

Ya veo, entre col y col una lechuga…al prota no se le olvida ella eh. Eso está bien.

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Flamenco Rojo/Pepe Gonce
Más que un fantasma yo diría que un marinero a media noche. No me extraña que tu madre...
Bueno es que como dice una cuña publicitaria es sabido que todas las madres dirán a sus hijos que van muy deprisa, aunque estén parados en un semáforo en rojo.
El amor del prota, es la verdadera esperanza. En este caso personal, pero quizá también la que se pueda aplicar todo el mundo.
Abrazos.

catherine dijo...

me extraña que la gente no venga al banco para sacar su dinero y pués ir de compras: montones de harina, azucar y aceite o gasolina como pasa a menudo cada vez que se perfila una crisis. Al contrario del heroe, piensan que serà el fin del mundo. Me gusta este chico con su recital y su amor incipiente.
Al revés, cuando la guerra de Bosnia, a una o dos horas de aviòn, nadie se preocupaba mucho. Hubo tantas guerras en los Balkanes.

Isolda dijo...

Me gusta es poco, me apasiona, cómo describes la atmósfera dentro del banco, eso de que te liquiden por si acaso, impresiona de veras!

Así que de negro los mosqueteros, eh? no sé Catherine, si tú pasaste también por el negro, Juliete Greco. Igual que con todos, mi madre se ponía enferma.
Una vez más no has dejado a punto del recital. ¡Será posible!

Muchos besos escribidor.

Amando Carabias María dijo...

Catherine
No sé si dije en su día, sino lo digo ahora, que el banco donde trabajaba como limpiacristales el protagonista, es el Banco de España, por eso está custodiado por la Guardia Civil. Esto quiere decir, entre otras cosas, que las personas no suelen tener cuentas corrientes, como mucho quizá Letras del Tesoro, Bonos, cosas por el estilo. El trabajo con metálico se desarrolla con los otros bancos, de ahí que en la sucursal euritmitense tuvieran que trabajar aquella tarde, por si acaso el resto de bancos necesitaban liquidez...
En esto, de todos modos, justo es reocnocerlo, no pensé mucho. Lo normal es lo que tú dices y que se hubiera producido un colapso de liquidez tremenda.
Es curioso también lo que dices sobre los Balcanes. Lo que ocurre es que entonces todos teníamos claro que parecía difícil que la guerra saliera de las propias fronteras de la antigua Yugoslavia.

Amando Carabias María dijo...

Isolda:
Que conste que la vestimenta negra sólo era para la actuación, como Charles Aznavour o Raphael. El negro sobre un escenario...
En el fondo el prota era un poco coqueto.
Muchas gracias por tu valoración sobre el texto.

catherine dijo...

vestidos de negro: Juliette Greco y Barbara, Aznavour y Montand y tantos otros artistas. Lo negro para mì era sòlo para las fiestas, ya sabes Isolda les robes habillées. Para mi hija fue el color de cada dìa a partir de los 15 años con la apariciòn del rojo cuando empezò a actuar con compañìas amateurs.
Hablando de artistas, cuando llegamos al recital, Amando? y estarà la chica?

Amando Carabias María dijo...

Catherine
Es que subirse a un escenario, aunque sea de modo metafórico, para quien lo hace con gusto es una fiesta.... Por no hablar de la elegancia del negro. La verdad es que me sigue gustando muchísimo.
Del recital y la chica, sólo puedo decir: permanezcan atentos a sus pantallas.